terça-feira, 21 de abril de 2015

Espanha: Chefe da Guarda Civil é acusado de assédio moral

A guarda Silvia Agros acusa de assédio moral o chefe da Guarda Civil da cidade de Navarra, na Espanha.

Por Gema Peñalosa e Karen Bujes - El Mundo (notícia em espanhol)

Silvia Agros ya no tiene un jefe que le insulta, que le manda a planchar y a fregar y que le llama "hortera", según su denuncia. Ahora tiene una depresión y un par de ingresos en un psiquiátrico por una ansiedad que no consigue domar. También tiene la "indiferencia" en su casa, la Guardia Civil, y eso es lo que más impotencia y dolor le genera. Por ese orden. Va a hacer tres años que el acoso laboral -una bestia innombrable dentro del Instituto Armado- se le ató al uniforme. Fue sobrevenido; una herencia -sostiene- de la sanción que le impusieron a su marido, sargento, por las diferencias con un superior. Ella pagó el pato. Está convencida.

Todavía no ha digerido el mobbing que denuncia, claro que las circunstancias tampoco ayudan. Silvia Agros y su presunto acosador -el jefe del Instituto Armado en Navarra- están ahora en las antípodas. Ella, de baja por depresión y él en Madrid, de general. A Juan Luis Pérez Martín le ascendieron en medio de la investigación judicial. No tuvo que ir a declarar porque la juez no le llamó. Ha archivado el caso sin ni siquiera oírle pese a la gravedad de las acusaciones. Esta decisión está recurrida.

Silvia Agros, miembro del Instituto Armado desde 2007 por vocación, es la guardia civil que desde 2009 hasta 2013 llevó el gabinete de prensa de Pamplona, la que nunca sacó los pies del tiesto. El ostracismo al que le han condenado duele, igual que las miradas hacia otro lado de quienes -insiste- fueron testigos de su calvario y lo "escondieron" a la juez. Ella lo calló a gritos hasta que se desbordó y llevó su caso a los tribunales ordinarios, a la vía penal. Señaló al hoy general y entonces coronel jefe; al mismo al que la juez no llamó a declarar.

Le acusa de convertir su día a día en un infierno con humillaciones y desprecios; de trasladar su hostigamiento hacia ella al resto de la cadena de mandos.

Comentarios machistas

"Inmediatamente después de que mi marido fuera sancionado, comenzó el acoso hacia mí. Me hacía comentarios machistas y carentes de sentido", apunta. Recuerda también cómo le ignoraba cuando le hacía el saludo militar.

El supuesto acoso comenzó en el verano de 2012. "Comencé a notar una conducta extraña", señala. Poco a poco, añade, la situación se fue recrudeciendo y este comportamiento, apunta, se extendió también al teniente coronel, el número dos de Pérez Martín. "Me hacía rectificar las notas de prensa en las que previamente me había dicho lo que poner o se reía de mí porque en lugar de 'impreso' decía 'imprimido'. Otras veces, cuando por la tarde acudía a su oficina a despachar porque durante la mañana no me había querido atender, me recriminaba que si no tenía otra cosa que hacer, que si no tenía que planchar o fregar".

A finales de 2012 corrieron rumores de que querían apartarle de su puesto. En enero de 2013, tuvo un accidente de coche. "No me quise dar de baja, pero los médicos insistieron", apunta. Estando convaleciente, acudió al acto de despedida de un compañero por su jubilación. "Sólo fueron 20 minutos, para no hacerle un feo, pero eso me valió una bronca tremenda del comandante médico, que, antes de empezar, me dejó claro que por encima de él había muy pocos mandos. Fue muy desagradable".

En su denuncia, Silvia califica este encuentro de "encerrona" y asegura que, después de él, se desmayó en su casa, fruto de la ansiedad, y que su marido tuvo que llevarla al hospital. Quedó ingresada. El ambiente se hizo cada vez más hostil. El presunto acoso del coronel se fue extendiendo, dice, al resto de mandos, hasta que en marzo de 2013 fue dada de baja psicológica. Ese abril estuvo internada cerca de un mes en una clínica psiquiátrica de Pamplona. "El hostigamiento cada vez era peor. Incluso estando de baja me han sancionado dos veces", añade. Después le cambiaron el destino a Beriain. Pidió el alta en noviembre de 2013 para incorporarse. "Me pusieron todos los impedimientos por parte del capitán, por eso pedí al cabo un escrito para acreditar que me había presentado pero me dijo que el coronel había dado orden de que no se me diera ningún papel". Ella volvió a darse de baja.

En mayo de 2014, se decidió a denunciar y el pasado marzo, 10 meses después, la juez archivó el caso. Silvia Agros se revolvió. También su abogada, María Ángeles Reyes, directora del despacho LeMorne Brabant de Valencia. La letrada no está conforme ni en el fondo ni en las formas: "La juez me reformulaba las preguntas y guiaba a los testigos sobre cómo contestar". La Asociación Unificada de Guardias Civiles (AUGC), a través de Pilar Villacorta, pidió en 2014 la apertura del protocolo de acoso laboral para Silvia Agros al director general de la Guardia Civil, Arsenio Fernández de Mesa, cuando la situación era ya insostenible. El motivo: "No había indicios".

Los servicios médicos de la Guardia Civil de Pamplona y Logroño han acreditado su estado. Su expediente recoge los dos ingresos en el psiquiátrico. Pero ni el Instituto Armado ni la juez consideran que haya que investigar.

(fonte, acesso em 20/04/2015)

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